viernes, 10 de julio de 2009

Porcelain.Moby, eh.


Los años continuan cambiando y dentro de sus consecuencias me albergan son brillantes y pasón andante. Ahí estoy, más bien aquí estoy con mis rimas altisonantes y un tanto farsantes.
Si voltear puedo, amaneceres ya no veo. La estructura de ello es de variadas coloraciones, variadas sin embargo ya no ahogadas.
Me refiero a no mas ahogadas ya que en éstos nuevos días me fijo en detalles de luminosidad de lo que antes era una dolorosa marcada de alarma para despertar a la andada.
Emisiones y olores se han vuelto parte de detallantes oraciones.
Hoy cuando miro retratos digitalizados de cómo he recorrido un hartante trayecto, no me siento ruborizada o algo cansada, veo venir lo grande y me alegra no ser la misma chispa hartante.
Sé que es momento para tomar las brochas de una vez y compaginar los enormes galones de historias que quieren salir y arrebatar cada pared de renovaciones y largas marcas novedosas.
Fuera de mis rimas constantes, me siento a detallar que cuando se han aparecido las situaciones detestantes es hora de agarrar el mapa y sobredibujar las nuevas direcciones sin consulta ajena mas que la suficiente voz personal y analizar qué tan ventajoso será.
No quiero apegarme a las leyes comunes que todos agarran desde que leían un libro que en mi gusto es de lo más vacío en lecciones de vida.
Sin embargo lo aplicaré porque todo lo que debe venir a mi lo hará y con un alto nivel de sguridad estoy viendo como los amaneceres que mi vista ha detallado con elegancia se han convertido en la cuerda que me lleva a finalmente salir a encontrar lo que me ha estado buscando e ignoré por ser bastante irritable e irresponsable. Ah, cómo he caído en las palabras matizadas de mi vieja madre.
Admitirlo lo he hecho, no más revolturas es tiempo de crecer con las experiencias y dejar de evadir lo que necesito en mis reglas para sumergirme en la profundidad del éxito personal.
¡Me estoy aferrando! Sin temer a las opiniones variables que sinceramente las estoy tomando como bofetadas para la diversión ajena.
Mirenme, no puedo contra su nefasta mentalidad, aunque ya descrubrí como tírarla con todos los malos ratos que me han hecho no mirar atrás.
Es hora de regresar a los cuadernos, a enfocarse para continuar con ese camino que haré explotar.

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