Te conocí sentando con las palmas hacia el horizonte y la sequía en tus ojos tan grandes como bisontes. No habían sonidos apartantes ni árboles alucinantes, tan sólo la elegancia de la sincronía del aire con los pies marchantes.
1 comentario:
Anónimo
dijo...
Buenas bandas las que has puesto, ahorita checando los blogs guaymenses me tope con el tuyo.
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Buenas bandas las que has puesto, ahorita checando los blogs guaymenses me tope con el tuyo.
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