domingo, 15 de noviembre de 2009

Seres humanos.
Tan fríos, tan cálidos, tan separados, tan unidos.
¡TAN FALTOS DE CREDULIDAD!
Adjudicadando a experiencias propias y ajenas:

¿Hasta dónde podemos confiar? ¿Hasta dónde podemos calibrar el peligro de coexistir con una persona?
Las máscaras existen en todos nosotros, el tiempo se encarga de aislarlas.
Constantemente estamos cambiando de direcciones y de personajes en nuestra vida.
Sin embargo siempre nos surgen dudas sobre quién fiar.

Puedo decir que mi confianza habita entre aguijones.
No concibo la idea de confiar en un ser que no tiene estabilidad en sus creencias y mucho menos que proviene de un animal. Me incluyo, es díficil pensar lo primitiva e irreal que puedo ser conmigo.

Comunmente somos socialmente activos, en ciertos grados, unos más, otros menos.
Sin embargo todos tenemos la necesidad de compartir las palabras que corren por nuestra maginífica masa encefálica o solamente de recibir un poco de cariño carnal.
Absolutamente todos somos dependientes entre nosotros, de igual manera categorizados en diferentes niveles.
Tal vez de ahí surge el aparente amor, que en mi parecer se relaciona más con la costumbre y la falta de autosatisfacción sexual.
¿Me creo fútil?
No lo llamaría así, me apegaría a una descripción cabal y un tanto misántropa.

Hace unos días me preguntaron sobre si existe un hombre bueno y un hombre malo. Lo primero que contesté fue: "No hay hombre bueno ni malo, el hombre sólo actua por interés."

Tan sencillo como un asaltante; roba para darle de comer a su familia, lo cual se considera un gesto de bondad el llevarle alimento a sus queridos, aunque el sólo hecho de robar en lugar de buscar un empleo "decente" lo lleva a ser juzgado por la sociedad y convertir a éste en malo.

No es que esté de acuerdo en los repulsivos hábitos del hombre que toma ventaja de otros ursupando lo que con tanto esfuerzo han obtenido. Si no que los niveles de maldad los crea la sociedad o las religiones.

En todo caso, consideraría mal juzgar a una persona por su peso o color de piel, lo cual la clase alta hace y les parece excelente.
Aunque a decir verdad, hasta entre la baja clase se hace y juzgan a los "ricos".

He ahí una prueba que el ser humano actua por conveniencia, se apega a lo que va mejor con su estilo de vivir.

Entonces, si un ser humano actua por interés, la confianza queda en una línea quebrantable, ya que como hoy todo puede resultar adecuado entre personas, mañana el interésde uno romperá ese lazo; sólo por intentar obtener lo que quiere o por la ley de superviviencia "ÉL más fuerte sobrevive".

Ciertamente pienso que es así, el que no actua con frivolidad no obtiene algo.
Claro que los estatutos de afabilidad existen. Porque el karma existe y creo en él, si haces daño lo pagas, al igual que si haces el bien cobras la buena acción.

Depende de cada uno actuar cómo quiera, ya que como actuas serás recompensado.

Sólo acentúo, hay que tener cuidado con la confianza ciega entre nosotros, al fin y al cabo todos somos un misterios sin resolver.



2 comentarios:

Banshee dijo...

Wuow

Pero wuow de wuow!!! En serio que chingon escribes, en serio que más claro imposible; muy cierto lo que dices solo el más fuerte sobrevive.

Muchas felicidades es encantador y muy real tu escrito, y disculparas mis pocas palabras es que mi masa encefálica no da para más en este momento xD se me trabo :p

Bull dijo...

a veces el que tanto podemos confiar en alguien, dependera de que tanto seamos de fiar nosotros. sin embargo, si estoy de acuerdo el 98% de las personas no son dignas de confiar.
tengo mis dudas de eso de actual mal y pagarlo, actuar bien y ser recompensado.
en fin, cada quien su pedo

Mitoteros